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AGOSTO - SEPTIEMBRE  
martes, 12 de agosto de 2008
 
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El COLOR DEL MAR POR SATÉLITES: INDICADOR DE FENÓMENOS OCEANOGRÁFICOS EN EL GRAN CARIBE. ESTACIONALIDAD, ZONACIÓN,INFLUENCIA DE "EL NIÑO"

 
Septiembre de 2.000
 
Nelson Melo González*, Frank E. Müller-Karger**, Sergio Cerdeira Estrada*, Roberto Pérez de los Reyes*, Iván Victoria del Río*, Pedro A. Cárdenas Pérez***, Ida Mitrani Arenal***, Isidro Salas García***, Benigno Hernández de la Torre.
 

* Instituto de Oceanología (IDO). Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).

** Departamento de Ciencias Marinas. Universidad del Sur de la Florida (USF).

*** Instituto de Meteorología (INSMET). Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).

RESUMEN

Se estudia la variación espacio-temporal y zonificación de los pigmentos fotosintéticos del fitoplancton en zonas del Golfo de México, Mar Caribe occidental y en el entorno de la Isla de Cuba a partir del procesamiento digital de imágenes del sensor de color del mar "Coastal Zone Color Scanner" (CZCS) ubicado en el satélite Nimbus 7 entre los años 1978 y 1986. Los resultados del comportamiento de los parámetros bio-ópticos y oceanográficos observados en las imágenes son discutidos partiendo del conocimiento de los fenómenos hidrometeorológicos de interés en la zona y de los patrones en la concentración de clorofila a, de la composición y concentración del fitoplancton y de los regímenes hidrológico e hidroquímico observados en cruceros de investigación para el área en estudio. Se detectó una marcada estacionalidad de los pigmentos en el entorno de la Isla de Cuba con un valor promedio de 0.07 mg.m-3 en el verano y 0.13 mg.m-3 en el invierno. Los rangos de variación de la densidad de pigmentos son más acentuados para el Golfo de México que para el Caribe occidental, aumentando de Este a Oeste y de Sur a Norte. En la región pudieron identificarse cuatro zonas con comportamientos semejantes respecto a su estacionalidad y densidad superficial de pigmentos de clorofila (Zona I: al sudoeste de Cuba, Canal de Yucatán, y de la Florida; Zona II: en la región central del Golfo de México; Zona III: en la región oriental de Cuba; y Zona IV: en el Caribe Central al sur de Jamaica y la Española). Se identifican factores hidrometeorológicos y/o anomalías de elementos climáticos que influyen en la variación de la densidad de pigmentos superficiales en la región. Se comprobó la teleconexión entre las anomalías de temperatura superficial del mar en zonas de generación de El Niño y la densidad de pigmentos superficiales en el Caribe occidental y el Golfo de México. Las anomalías climáticas durante la ocurrencia del evento ENSO 1982-83 influyeron en el aumento de la densidad de pigmentos y la fertilización de la región.

Palabras claves: Pigmentos, fitoplancton, clorofila, color del mar, zonificación, estacionalidad, El Niño, satélite, Nimbus 7, CZCS, imágenes, procesamiento digital, Golfo de México, Mar Caribe, Cuba.

INTRODUCCIÓN

El Mar Caribe es un mar tropical semicerrado considerado generalmente oligotrófico. La causa fundamental de la baja productividad biológica en sus aguas oceánicas es la fuerte estratificación y estabilidad térmica que dificulta la entrada de nutrientes a la capa eufótica (Margalef, 1969; Corredor, 1977). La región oriental del Caribe ha sido objeto de múltiples estudios que demuestran que la alta variabilidad de sus condiciones oceanográficas, surgencias en su margen sur y la descarga de los ríos Orinoco y Amazonas produce fluctuaciones en la riqueza planctónica (Smayda, 1965; Jromov, 1967; Margalef, 1969; Müller-Karger, 1989). La región occidental por otro lado, ha sido poco estudiada, y los trabajos realizados no han tenido un carácter sistemático. A pesar de la poca información existente, Jromov (1967) concluye que el plancton es pobre en esa región y no presenta variaciones estacionales debido a la alta estabilidad de las condiciones oceanográficas. Investigaciones posteriores sobre la concentración de clorofila, la composición y concentración de fitoplancton, así como de las características hidrofísicas e hidroquímicas realizadas a bordo del buque de investigaciones científicas (BIC) "Ulises", permiten establecer patrones de estos parámetros en aguas oceánicas de la zona económica exclusiva de Cuba (Fernández et al., 1990; Pérez et al., 1990; Victoria et al., 1990). Sin embargo, los buques de investigación resultan muy lentos cuando se pretende caracterizar la variabilidad planctónica y fenómenos superficiales en acuatorios extensos. La observación mediante métodos de Teledetección representa una solución a este problema y permite una visión sinóptica y a gran escala espacial de fenómenos oceanográficos.

El sensor "Coastal Zone Color Scanner" (CZCS) colocado a bordo del satélite Nimbus 7, permite la cartografía sinóptica de la concentración de pigmentos cerca de la superficie y da la posibilidad de estudiar fenómenos oceanográficos superficiales dado que los pigmentos del fitoplancton sirven de trazadores visuales de la circulación superficial. Melo et al., 1995 describe la estacionalidad de la densidad de pigmentos superficiales en la región a partir del análisis de una serie de imágenes promedios mensuales de color del mar durante tres años (1979-1981), usando el sensor CZCS.

La diversidad de las condiciones del hidroclima en la región sugiere una zonificación en el comportamiento de la densidad de pigmentos de clorofila superficial. El análisis de 92 imágenes medias mensuales del CZCS y de 18 estaciones (puntos) de muestreo en dichas imágenes con series temporales de pigmentos, permitió delimitar zonas en el Mar Caribe occidental y el Golfo de México oriental que se caracterizan por sus diferencias en el comportamiento de este parámetro en invierno y verano, así como por su semejanza en las estaciones que integran cada zona.

Los objetivos en este estudio son:

1. Determinar el ciclo climatológico estacional de la concentración de pigmentos superficiales en las zonas oceánicas de mayor influencia para Cuba (Atlántico occidental, Mar Caribe occidental y Golfo de México oriental).

2. Examinar la variabilidad espacio - temporal de la distribución de pigmentos superficiales del fitoplancton en la región para determinar zonas con comportamientos semejantes, sus patrones estacionales, así como la variabilidad inherente a las estaciones de cada grupo.

3. Determinar los factores oceanográficos, hidrometeorológicos y climáticos fundamentales que controlan la variación espacio-temporal de pigmentos observada en el zona. Se analiza una serie de imágenes obtenidas con el sensor espacial CZCS y se establecen relaciones con parámetros oceanográficos e hidrometeorológicos, medidos in situ, para interpretar el comportamiento de las comunidades fitoplanctónicas y describir fenómenos oceanográficos de interés en la región.

MATERIALES Y MÉTODOS

Procesamiento de imágenes CZCS

El sensor CZCS, ubicado en el satélite Nimbus 7, provee de un estimado de la radianza dispersada por la capa superficial del mar en varias bandas espectrales, empíricamente relacionadas a la densidad superficial de pigmentos del fitoplancton en aguas claras oceánicas Caso I de tipos de aguas (Morel y Prieur 1977).

Estimados sinópticos de la concentración de pigmentos superficiales fueron calculados a partir de la selección y procesamiento de todos los datos válidos de radianza espectral en los pases del satélite sobre la zona de interés (Fig. 1). Se tomaron los datos diarios en áreas mayores a 100 x 100 km. para todo el tiempo de vida útil del sensor CZCS (1978-1986). Con los datos de estos pases del satélite se integraron 869 imágenes compuestas diarias del CZCS a 4 km. de resolución espacial para cada elemento de la imagen (pixel), procedentes del remuestreo de los datos de las imágenes originales a 1 km. de resolución espacial. Las imágenes resultantes se transformaron a la proyección cilíndrica equidistante, formando matrices de 512 x 512 elementos y se remapearon geográficamente con límites desde los 18° a los 26° N y 73° a los 88° O. Los cálculos y procesamiento de imágenes se realizaron usando los programas de cómputo ER Mapper e IDL en el Departamento de Ciencias Marinas de la Universidad del Sur de la Florida (USF).

Las imágenes representan un estimado de la concentración de pigmentos en la primera profundidad óptica, que a bajas concentraciones (0.04 - 0.5 mg m-3) en zonas oceánicas equivale a profundidades entre 1 y 10 m. Los valores de esta concentración son estimados a partir de la radianza que sale de la superficie del mar en las bandas azul (443 nm), verde-azul (520 nm) y verde (550 nm) (Gordon et al., 1983a). Áreas donde faltan datos, así como la tierra, las nubes, o áreas con altas reflectancias por influencia del fondo de la plataforma o brillo solar en la superficie son eliminadas por un algoritmo de máscara y presentadas en negro o blanco (nivel de gris cero o 256). En aguas oceánicas relativamente claras, el estimado de pigmentos superficiales está dentro del 30-40 % de la concentración real de pigmentos de fitoplancton (Gordon et al., 1982 y 1983). En zonas costeras y de plataformas, estas concentraciones son menos confiables y deben ser consideradas sólo cualitativamente (Barale et al., 1986).

Dada la existencia de una extensa cobertura nubosa en esta zona tropical, patrones coherentes de concentración de pigmento superficial de la zona de interés son muy difíciles de observar en imágenes CZCS individuales, o incluso composiciones promedio semanales. Por esto se calcularon imágenes medias mensuales como unidad de análisis. Para el cálculo de las 92 imágenes promedio mensual (Nov. 1978 - Jun. 1986), se usaron las 869 imágenes compuestas diarias calculadas a partir de la información válida de pigmentos en los pases diarios del satélite sobre la región en estudio (Fig. 1). Se calcularon además las imágenes mensuales de valor máximo, mínimo, desviación media cuadrática de la densidad de pigmentos, y del número de pixeles válidos.

Los cambios estacionales en la concentración de pigmentos fueron analizados calculando promedios de imágenes por trimestre (enero-marzo, abril-junio, julio-septiembre, octubre-diciembre) en el período 1978-1986. También se calcularon las imágenes promedio de invierno y verano. Se definió como invierno el periodo de octubre a marzo y verano de abril a septiembre. La imagen promedio anual de concentración de pigmentos se calculó usando todas las 92 imágenes promedio mensual en la región durante la misión del sensor CZCS (1978-1986). En estos cálculos se excluyeron los elementos de imagen que contenían nubes o datos incorrectos. Las imágenes resultantes poseen la misma resolución espacial que las imágenes de procedencia.

Para una mejor visualización en las imágenes de los fenómenos oceanográficos superficiales se diseñó una paleta con 256 colores y máximo contraste para las concentraciones que ocurren con mayor frecuencia en estas zonas oceánicas (0.04 mg m-3 - 2.25 mg m-3). Para esta zona geográfica, valores superiores a 2.25 mg m-3 están asociados fundamentalmente a zonas costeras o de plataforma y se representaron con tonos de gris. En general para las imágenes CZCS las concentraciones de pigmentos sobre la plataforma de Cuba están sobrestimadas por el algoritmo, con valores siempre altos (mayor que 5.0 mg m-3) en relación con mediciones in situ y caen en el Caso II de tipos de aguas (Morel y Prieur 1977). Las zonas con baja concentración de pigmentos se ven como púrpura o azul, las zonas con mayores concentraciones aparecen en tonos de verde-amarillo y las zonas con concentración elevada aparecen como naranja, rojo, carmelita. Valores superiores a 2.25 mg m-3 se representan en tonos de gris, aumentando del negro al blanco.

Un análisis de la cobertura espacial de nubes en la imágenes mensuales mostró que su distribución espacial es aleatoria en toda el área, pero con mayor significación para los últimos años. Claramente, zonas afectadas por nubes o valores no válidos en imágenes sucesivas disminuyen el valor estadístico de los parámetros calculados respecto a áreas con sólo datos válidos. Se estimó que la presencia de nubes no afectó significativamente la representación espacial o estacional de los promedios de pigmentos obtenidos.

Para evaluar la variación temporal y espacial en la concentración de pigmentos superficiales, se obtuvo información de este parámetro en estaciones o puntos de interés sobre cada una de las 92 imágenes promedio mensual. Se calculó cada valor en cada punto a partir de promediar los datos válidos de pigmento en matrices de 3 x 3 pixeles (12 x 12 km.). Con estos datos se confeccionaron series temporales entre 1978 y 1986 (Fig. 1, Tabla 1).

Con las series temporales de concentración de pigmentos se calculó en cada punto el valor medio, la desviación standard, los valores extremos (máximo y mínimo) y el rango de variación (Tabla 2).

El comportamiento y grado de similitud de las áreas fue analizado calculando la matriz de correlación múltiple entre los 18 puntos (estaciones) de las series temporales y analizando los gráficos con los valores de concentración media de pigmentos de clorofila (mg.m-3) en función de los 92 meses entre noviembre de 1978 y junio de 1986. Se calculó la media móvil de la densidad de pigmentos para cada serie temporal y de cada serie luego de filtrar la estacionalidad. Fue calculado además el índice de estacionalidad para cada punto (Statgraf 5.0). Se agruparon por su similitud aquellos puntos con coeficiente de correlación cruzada (r) mayor a 0.65.

Observaciones in situ

Las mediciones in situ fueron colectadas en aguas oceánicas de la zona económica exclusiva de Cuba en cuatro cruceros a bordo del BIC "Ulises", durante octubre - noviembre de 1988, febrero - marzo, mayo - junio y julio - agosto de 1989.

Las muestras de fitoplancton se tomaron a nivel superficial, recogiendo en un filtro nucleoporo las células mayores de 10 (m contenidas en un volumen que osciló entre 5 y 12 litros (Sorokin, 1979). La concentración del fitoplancton se expresó en células m-3 x 106 y la biomasa en mgC m-3, según Strathmann (1967). Las muestras para la determinación de los pigmentos fotosintéticos se tomaron también a nivel superficial. Para cada determinación se filtraron aproximadamente 10 litros de agua a través de un filtro de membrana con un poro de 0.45 (m de diámetro. Los pigmentos se procesaron según SCOR-UNESCO (1966), modificado por Koblents-Mishke y Vedernikov (1977). En el cálculo de la concentración se emplearon las ecuaciones propuestas por Jeffrey y Humphrey (1975).

Los valores de la concentración de nutrientes en la capa 0-200 m y las características físicas de la capa superior mezclada se obtuvieron también de estos cruceros del BIC "Ulises", (Fernández et al., 1990, Victoria et al., 1990). Los promedios por época de la radiación solar global se calcularon a partir de la información del Nuevo Atlas Nacional de Cuba, Academia de Ciencias de Cuba (1989). La información de referencia de las zonas de plataforma fue obtenida en diversos cruceros durante varios años por Emilson y Tápanes (1971), Lluis Riera (1972, 1977, 1983), Fernández y Chirino (1993).

Para analizar la variación de temperatura superficial del mar y sus anomalías en la región en el período de 1978 a 1986 se usaron datos ofrecidos por el Dr. Richard W. Reynolds (Coupled Model Project, National Meteorological Center, NOAA), desde enero de 1978 hasta diciembre de 1986, (Hernández 1986). Se usó información para el cuadrante Cuba ubicado entre los 17° - 25° N y los 73° - 87° W en el Mar Caribe Noroccidental (Fig. 1). Se utilizaron tres tipos de datos: los datos in situ; por satélites y "blended analysis" o análisis combinado. Los datos in situ provienen de observaciones de la superficie marina en una celda de 2° de latitud y longitud de los archivos del Centro Meteorológico Nacional de la NOAA. Se tomaron datos de todos los barcos y boyas que entran dentro del Sistema Global de Telecomunicaciones (GTS). Esta información es diaria con 10 horas como mínimo de registro y aproximadamente 100,000 horas por mes en las observaciones para todo el mundo. (Reynolds, 1988 y Reynolds y Marsico, 1993). En la observación satelitaria se utilizó la técnica Temperatura Superficial del Mar Multicanal MCSST, (McClain et al., 1985 y Walton 1988) usando radiómetros avanzados de muy alta resolución (AVHRR) de los satélites en órbita polar de la NOAA. El análisis combinado de ambas fuentes se realizó utilizando una técnica estadística sugerida por Oort y Rasmusson 1971.

La información meteorológica de ciclones, frentes fríos, bajas extratropicales y otros parámetros en la región fue tomada de los mapas sinópticos, el libro de trayectorias e información de archivo del Instituto de Meteorología de Cuba (INSMET).

RESULTADOS

Existen en la región estaciones (puntos) con comportamiento semejante en la densidad superficial de pigmentos de clorofila, tanto en el rango y simultaneidad del momento de su variación, como en su marcada estacionalidad. Se agruparon por su similitud aquellos puntos con coeficiente de correlación cruzada (r) mayor a 0.65.

Zona I: Caribe Occidental - Golfo de México Suroriental -Estrecho de la Florida (Estaciones 1, 2, 4, 7, 8, 16).

Zona II: Centro del Golfo de México (Estaciones 8, 9 y 10).

Zona III: Atlántico Noroccidental - Paso de los Vientos -Paso de la Mona (Estaciones 3, 5, 6).

Zona IV: Caribe Central (Estaciones 13,14 y 18).

Zona I:La Zona I está muy influida por las aguas del Caribe occidental al sudoeste de la Isla de Cuba. Se caracteriza por aguas cálidas con alta estabilidad térmica, marcada estratificación vertical, corrientes de gran intensidad y densidad de pigmentos media anual de 0.09 mg.m-3. Se aprecia una moderada estacionalidad en la densidad de pigmentos superficiales con máximos en los meses de invierno entre octubre y marzo (valor promedio de 0.16 mg.m-3) y mínimos en verano entre abril y septiembre (valor promedio de 0.06 mg.m-3). Sus aguas penetran en el Golfo de México por el Canal de Yucatán y generan la Corriente de Lazo (Est. 8). Este flujo tiene densidades medias de pigmentos inferior al de las aguas interiores del Golfo.

Al pasar por el Canal de Yucatán la Corriente del Caribe occidental recibe la influencia de las aguas del Golfo de México, pero conserva su identidad para generar la Corriente de la Florida y transformarse posteriormente en la Corriente del Golfo con densidad media anual de pigmentos ligeramente superior a las del Caribe occidental (0.12 mg.m-3, Est. 16). En las estaciones 1 y 2 (Canal de Yucatán y Estrecho de La Florida, respectivamente), las variaciones estacionales de la intensidad de las corrientes se producen en fase (Maul y Vukovich, 1993), observándose mayor intensidad de la circulación superficial en los meses cálidos del año. Esta zona, se ubica un sector del sistema de corrientes occidentales del Atlántico en su hemisferio norte. Estas corrientes están asociadas a transportes de volumen de valores significativos de más de 20 103 m3/s. Generalmente hacia la izquierda de estos flujos se observan movimientos verticales ascendentes provocados por desviaciones del equilibrio geostrófico, relacionados con el efecto que sobre el flujo principal produce la fricción con el talud continental (Pérez, et. al. 1996). Según se aprecia en las imágenes CZCS (fig. 12-18), a lo largo de la línea de afloramiento, en el sistema de corrientes del Canal de Yucatán, durante todo el año se produce un enriquecimiento en material biogénico que genera zonas de altas concentraciones pigmentos de los organismos planctónicos. Esto también ocurre hacia la izquierda del flujo principal.

Las estaciones de la Zona I tienen un comportamiento muy similar en la concentración de pigmentos. En las figuras 2 y 6 puede apreciarse la variación estacional de este parámetro, con máximo en los meses invernales y mínimo en verano. En esta zona, el aumento de pigmentos de clorofila en invierno se produce debido al debilitamiento de la estabilidad térmica (Pérez et al., 1990 y Victoria et al., 1990) y de un aumento en el régimen de nutrientes con respecto al verano (Fernández et al., 1993). La clara tendencia a la disminución de la densidad de pigmentos hacia el mes de julio (Fig. 6) habla en favor del importante papel de la estabilidad térmica como papel determinante del contenido de clorofila en superficie.

Zona II:

La Zona II caracteriza las aguas de la región central del Golfo de México. Como aseveran Tomczak y Godfrey (1994), en el Golfo de México el carácter de la circulación está determinado por el grado de evolución de la Corriente del Lazo y por el régimen de formación y desprendimiento de anillos de ésta última. La relativa cercanía entre las estaciones de muestreo en esta zona y el hecho de que se encuentran en el camino que habitualmente siguen los anillos desprendidos de la Corriente del Lazo, hacen que el comportamiento temporal de la concentración de pigmentos superficiales en las mismas muestre un alto coeficiente de correlación. La estación 8 está en la frontera de la Zona I y II, y en dependencia de la posición de la Corriente de Lazo y sus anillos se comporta como las aguas del Caribe occidental o del Golfo de México.

En esta zona, la densidad de pigmentos media anual (0.12 mg.m-3) es mayor que en la Zona I. Las figuras 3 y 6 muestran una notable estacionalidad en la densidad de pigmentos superficiales con máximos en los meses de invierno (valor promedio de 0.20 mg.m-3) y mínimos en verano (valor promedio de 0.08 mg.m-3). Aunque la tendencia general de la densidad de pigmento en las estaciones que la componen es similar al grupo anterior, se nota una mayor dispersión en el comportamiento de este parámetro, lo que evidencia la influencia de otros factores presentes en el Golfo de México. En invierno se produce un notable aumento en la densidad de pigmentos superficiales debido a la intensa fertilización de las capas superficiales por el ingreso de nutrientes de las capas profundas inducido por la inestabilidad térmica que provoca el fuerte oleaje predominante (Victoria et al., 1990). La mayor influencia continental en esta zona genera la incidencia más frecuente e intensa de frentes fríos y bajas extratropicales con fuertes vientos y precipitaciones (ACC, 1989). También resulta importante para esta región el aporte de aguas ricas en nutrientes del Río Mississippi (Thomas et al., 1960), entre otras.

Se ha demostrado la importancia de la actividad del fitoplancton en la formación de núcleos de condensación para el desarrollo de nubes. Recientes estudios demuestran que la distribución y concentración del dimetilsulfuro (DMS) dependen de la actividad del plancton (Kiene, 1993). Partiendo de este nexo entre el fitoplancton y las precipitaciones, y analizando los resultados de Sukhovey 1980 que muestran una extensa zona de bajos gradientes de la diferencia precipitación - evaporación en la porción central del Golfo de México a lo largo de todo el año, se puede inferir, además, que en esta zona la analogía en el comportamiento de la concentración de pigmentos está relacionada con la homogeneidad espacial y estabilidad estacional del régimen de precipitaciones que caracteriza esta porción del Golfo.

Zona III: La zona oceánica oriental de Cuba (Zona III) tiene un valor medio y un rango de variación estacional de la concentración de pigmentos mucho menor que las restantes zonas analizadas. El valor medio anual es de 0.07 mg.m-3, con valor medio en verano de 0.06 mg.m-3 y valor medio en invierno de 0.09 mg.m-3 (Fig. 4 y 6). Esta región está menos influida por variaciones hidrometeorológicas estacionales y son escasos los frentes fríos continentales que la afectan, lo que provoca una mayor estabilidad térmica de las aguas superficiales.

El Paso de los Vientos es una importante vía de acceso de las aguas del Océano Atlántico al Caribe. Esta comunicación se produce no sólo a niveles subsuperficiales y profundos, sino también, y sobre todo, en los estratos superficiales. El paso de aguas provenientes del Mar de los Sargazos (que generalmente se caracterizan por contenidos extremadamente bajos de elementos biogénicos) genera la baja concentración de organismos planctónicos en la región y por tanto de pigmentos asociados al fitoplancton.

Se conoce que la intensidad de la circulación en el Caribe se incrementa durante el verano (Gordon, 1967, Gallegos y Czitrom, 1996). Esta intensificación, partiendo de criterios de continuidad, caracteriza también a los flujos a través de los estrechos que comunican a la cuenca con el océano adyacente. De esta forma, a través del Paso de los Vientos, se produce una entrada de aguas pobres en concentración de pigmentos que experimenta variaciones temporales sensibles. Las estaciones 3, 5 y 6 se encuentran en el área de influencia directa de estos flujos, por tanto la variabilidad de la concentración de pigmentos allí se encuentra dominada por el régimen de intercambio entre el Caribe y el Mar de los Sargazos, a través del Paso de los Vientos.

Zona IV: La Zona IV caracteriza las aguas del Caribe al sur de Jamaica y la Española con un valor medio anual de pigmentos de 0.09 mg.m-3, valor medio en verano de 0.07 mg.m-3 y valor medio en invierno de 0.12 mg.m-3 (Fig. 5). Muestra una estacionalidad poco significativa y alta estabilidad en la densidad de pigmentos dada la poca variación de sus condiciones hidrometeorológicas y oceanográficas a lo largo del año. Las estaciones que la integran presentan un alto número de meses con datos faltantes por la alta incidencia de nubes en la región, lo que impidió para esta zona calcular el índice de estacionalidad.

Esta zona se encuentra ubicada en la mitad norte de la Corriente del Caribe la cual se caracteriza por la ocurrencia de corrientes de 40-60 cm/s (Wüst, 1964), valores estos que son notablemente inferiores a los que se reportan para las Zonas I y II. Además, es importante tener en cuenta que la mitad norte del Caribe (sobre todo hacia la ribera norte) se caracteriza por movimientos verticales descendentes de gran escala que condicionan un empobrecimiento generalizado en toda el área. Este hundimiento macroescalar está relacionado a una convergencia del campo del estrés del viento (wind stress) que Müller-Karger y Aparicio 1994 encontraron en el Caribe sur por encima de los 14°N.

En la Zona IV pueden apreciarse máximos notables de la concentración de pigmentos en varios años durante los meses de octubre - noviembre, al parecer asociados a la descarga del Río Orinoco (Müller-Karger, 1989) con alta carga de nutrientes. En estos períodos de mayor despliegue de la pluma del río Orinoco en el Caribe, es usual que esta se extienda casi hasta la zona que analizamos, lo que tiene una gran importancia para el régimen de variabilidad de la concentración del plancton en la zona. En nuestra opinión, en esta zona, una señal fuerte en la variabilidad temporal de la concentración de pigmentos, debe estar relacionada con la estacionalidad de este fenómeno.

El análisis de las imágenes promedio por trimestres, por estaciones y promedio multianual desde 1978 a 1986 de la región, permite reconocer algunos patrones del comportamiento de la concentración de pigmentos, así como de fenómenos oceanográficos superficiales asociados a estas épocas del año. A continuación se presentan los rangos de variación de la concentración media de pigmentos en diferentes áreas y épocas.

Promedios trimestrales

En el primer trimestre (Tabla 3) se presenta un mínimo de pigmentos al sur del Caribe Occidental (0.07-0.09 mg.m-3). Además, se observa un máximo al norte de la península de Yucatán (0.16-0.40 mg.m-3) asociado a la surgencia de aguas profundas ricas en nutrientes reportada por Merino, 1992. Puede apreciarse claramente la presencia de la Corriente de la Florida y la Corriente de Lazo con aguas que tienen menores concentraciones de pigmentos procedentes del Caribe Occidental. La Corriente de Lazo penetra hasta los 27°N y los 87°W en el Golfo de México. A través del Paso de los Vientos y al norte y sur de la región oriental de Cuba se observa una masa de aguas con baja concentración de pigmentos (0.07 mg.m-3) procedente del Mar de los Sargazos. En el Canal Viejo de Bahamas, el de San Nicolás y Santarén al norte del Archipiélago Sabana - Camagüey, Cuba, se aprecia mayor densidad de pigmentos (0.12-0.28 mg.m-3) debido al intercambio vertical y horizontal entre la zona oceánica y las zonas de bajas profundidades y ricas en nutrientes de la plataforma de Cuba y Bahamas (Fernández, et al., 1993). Esto se observa fundamentalmente en los meses invernales.

En el segundo trimestre (Tabla 3), se observa una notable disminución de la densidad de pigmentos en toda la región. La Corriente de Lazo penetra hasta 27°N y los 88°W en el Golfo de México. Se mantiene el máximo de pigmentos al norte de la península de Yucatán (0.12-0.30 mg.m-3) en contraste con la disminución en toda el área. En el Caribe occidental y el Paso de los Vientos la densidad media de pigmentos es de 0.065 mg.m-3 con valores máximos de 0.12 mg.m-3 cercano a las costas. En el Golfo de México de 0.08 a 0.15 con máximos en plumas al sudeste del río Mississippi y de la plataforma noroeste de la Península de la Florida superiores a 0.20 mg.m-3.

En el tercer trimestre (Tabla 3), se mantiene baja la concentración de pigmentos en toda la región, aumentando del Caribe al Golfo de México. Se aprecia un aumento en la parte oriental del Caribe Occidental (0.12-0.16 mg.m-3) asociado a la influencia de la descarga del Río Orinoco (Müller-Karger 1989) con alto contenido de nutrientes. El Caribe noroccidental, el Paso de los Vientos y el Atlántico al noreste de Cuba, se mantienen con bajas densidades de pigmentos (0.06-0.10 mg.m-3). La Corriente de Lazo penetra solo hasta los 25°N y los 86°W. Se observa un mínimo de concentración de pigmentos al Noroeste de Cuba (0.055 mg.m-3). En toda la región, en las zonas oceánicas cercano a las costas y especialmente al sur de las costas de Norte América, se aprecia un incremento de la densidad de pigmentos, presumiblemente, debido al aumento del escurrimiento terrestre en esta época de lluvias para la región. Al norte de la Península de Yucatán y en borde este de su talud continental se destaca un notable incremento de la densidad de pigmentos (0.15-0.20 mg.m-3).

En el cuarto trimestre (Tabla 3), se mantiene alta la concentración de pigmentos en la parte oriental del Caribe Occidental (0.08 - 0.15 mg.m-3) y se incrementa la del Caribe Occidental (0.07-0.13 mg.m-3) y el Golfo de México (0.09-0.35 mg.m-3) respecto a los trimestres de verano. La frontera norte de la Corriente de Lazo pierde definición en la imagen. La región Suroriental de Cuba es influida por la penetración de aguas con menores concentraciones de pigmentos (0.07-0.10 mg.m-3) provenientes del Mar de los Sargazos y que penetra por el Paso de los Vientos. Se observan máximos en el Golfo de Honduras y al norte y talud continental noreste de la Península de Yucatán.

Promedios estacionales

Durante la época de verano (Tabla 4) se observa una reducción de la concentración de pigmentos en todo el área con un mínimo (0.06 mg.m-3) al Sur de Cuba y en el Estrecho de Yucatán al Noroeste de Cuba. Durante la época invernal (Tabla 4) aumenta la concentración de pigmentos en toda la zona. En ambas estaciones puede observarse que la concentración de pigmentos que se intensifica del Este al Oeste (del Caribe al Golfo de México) a lo largo de toda la zona.

Tabla 4. Rango de variación más probable de la densidad de pigmentos de clorofila (mg/m3) en las imágenes CZCS promedios estacionales y anual 1979-1981 (zonas oceánicas)

Promedio anual entre 1979 y 1986

Para todo el área del Caribe Occidental (Tabla 4) se aprecia un mínimo de concentración de pigmentos en los 15°N y 78°W de 0.06-0.08 mg.m-3, así como una gran extensión oceánica con valores muy bajos en el entorno del Paso de los Vientos asociados a las aguas pobres en nutrientes del Mar de los Sargazos. En el Caribe se produce un aumento de las concentración de pigmentos al Este y al Oeste del meridiano 78°W. En el Caribe Occidental, al Sur de Cuba se observa un aumento de las concentraciones de pigmentos de Este a Oeste que pasa de 0.07 a 0.12 mg.m-3. Se aprecia influencia de las aguas del Mar de los Sargazos al Norte y Sur de las parte Oriental de Cuba que penetra por el Paso de los Vientos la densidad media de pigmentos en esta zona es de 0.06 a 0.08 mg.m-3. Se destacan claramente las aguas con menores densidades de pigmentos de la Corriente de Lazo en el Golfo de México y de la Corriente del Golfo hasta el meridiano 79°W que luego penetra en la aguas pobres en nutrientes del Atlántico Noroccidental influidas por el Mar de los Sargazos. El Golfo de México tiene un rango de variación más probable de la densidad de pigmentos de clorofila de 0.09 a 0.35 mg/m3.

Variación interanual

En la figura 7 se aprecia la variación ínter anual de la media en la densidad de pigmentos del fitoplancton para las Zonas I, II y III. Este comportamiento pudo apreciarse después de filtrar y eliminar la estacionalidad a las series temporales de pigmentos en las estaciones de cada zona.

Fig. 7.- Media temporal de la densidad de pigmentos de la Zona I, II, III, filtrada la estacionalidad (1978-1986).

Puede apreciarse un aumento progresivo de la media en la densidad de pigmentos de la Zona III (Caribe Central) a la Zona I (Caribe occidental - Loop Current), con un máximo en la Zona II (Golfo de México). Se aprecian en todas las zonas y dos máximos significativos entre julio 1980 -octubre 1981 y abril 1982 - octubre 1983.

DISCUSIÓN VARIACIONES ESTACIONALES

Las variaciones en la concentración de pigmentos detectadas con el CZCS en aguas aledañas a Cuba pueden explicarse a partir del conocimiento de las regularidades en la composición, distribución y funcionamiento de las comunidades fitoplanctónicas, determinadas mediante el análisis periódico de las muestras de plancton. Estas regularidades, a su vez, están condicionadas a la disponibilidad de nutrientes en el medio y por los requerimientos ecológicos de los grupos que integran el fitoplancton.

El procesamiento de la información obtenida durante los muestreos in situ muestra que en el período invernal se produce una mezcla vertical intensa debido a la disminución de la temperatura superficial del agua y al aumento de la intensidad y persistencia de los vientos y el oleaje. Esto permite que el grosor de la capa superior mezclada sea en promedio unos 110 m (Tabla 5; Victoria et al., 1990), y favorece la entrada de nutrientes a la capa fótica desde aguas profundas lo que posibilita niveles superiores en el medio (Fernández et al., 1990). En esta época del año disminuye además la radiación solar incidente. La variedad específica del fitoplancton es alta (Tabla 6; Pérez et al., 1990) debido a la gran diversidad de las características del medio lo que permite condiciones favorables para el desarrollo un gran número de especies (Vinogradov et al., 1987). Así mismo, la concentración de Clorofila a en esta época, es relativamente alta (Tabla 6; Pérez et al., 1990). Según Koblents-Mhishke et al., (1977), el contenido de clorofila en las células aumenta al disminuir la intensidad de la luz solar incidente y al aumentar la concentración de elementos biogénicos en el medio. Ambos procesos caracterizan la época invernal (Tabla 5).

En verano, el calentamiento de la capa superficial y la disminución del régimen de vientos, provoca una fuerte estratificación térmica, que limita la mezcla vertical y por tanto, la entrada de nutrientes a la capa fótica (Corredor, 1977). El grosor de la capa superior mezclada en promedio es 40 m (Tabla 5; Victoria et al., 1990) y la radiación solar alcanza sus mayores valores. En esta época, a pesar de que la concentración y la biomasa del fitoplancton son superiores a los reportados durante el invierno (Tabla 6; Pérez et al., 1990), los niveles de clorofila a disminuyen sensiblemente como resultado de la disminución de la concentración de nutrientes en el medio y del aumento de la radiación solar incidente.

Tabla 6. Comportamiento estacional de las principales características de fitoplancton de las aguas oceánicas aledañas a Cuba (medición in situ).

El cálculo del índice de estacionalidad para las zonas analizadas (Fig. 6) alrededor de Cuba, en función de los meses del año, muestra una clara estacionalidad de las concentraciones de pigmentos con un máximo medio asociado a la etapa invernal (octubre-marzo, 0.130 mg.m-3) y un mínimo medio al verano (abril-septiembre, 0.07 mg.m-3). El valor promedio anual para los ocho años analizados es de 0.083 mg.m-3, con una desviación cuadrática media de 0.24 mg.m-3.

Los promedios temporales de la concentración de clorofila a obtenidos in situ y los estimados del CZCS son similares, a pesar de lo disímil de los métodos empleados y de que los datos provienen de años diferentes. Sin embargo, la tendencia observada en las mediciones de clorofila a in situ es inversa a la tendencia de la variación de la concentración y de la biomasa fitoplanctónica (Tabla 6). Tanto las imágenes del CZCS como las mediciones de clorofila a in situ reflejan un mayor contenido de pigmentos en el medio marino durante el invierno, cuando las condiciones para el desarrollo del fitoplancton son mas favorables y no en la época en que se reporta la mayor biomasa fitoplanctónica (verano).

VARIACIONES TEMPORALES. FACTORES HIDRO-METEOROLÓGICOS

En la Figura 7 se presenta la variación temporal media de la concentración de pigmentos superficiales (filtrada la variación estacional) para las Zonas I, II y III del Caribe y el Golfo de México obtenidas de las imágenes satelitarias del Sensor CZCS entre 1978 y 1986. No se representa la Zona IV debido a que tiene pocos datos por la presencia de nubes. En las tres zonas se observa un incremento significativo de la concentración de pigmentos de fitoplancton entre abril de 1982 y octubre de 1983 y un máximo secundario entre agosto de 1980 y septiembre 1981. Resulta de interés establecer las relaciones entre estos incrementos y factores ambientales que hayan contribuido al reforzamiento de esta señal biológica.

Ciclones y frentes fríos

La temporada ciclónica del Atlántico se extiende desde el 1 de junio hasta el 15 de noviembre, aunque se han registrado casos fuera de temporada (Ortiz, 1975). Octubre y septiembre son los meses más activos y de mayor incidencia de ciclones para el entorno marino de Cuba.

Los sistemas frontales que afectan esta zona se caracterizan por el avance de una masa de aire frío y seco continental con vientos de región Norte que pueden ser muy fuertes (llegando a huracanados ocasionalmente), acompañados de lluvias y marejadas. La temporada de sistemas frontales transcurre de octubre a abril, aunque se han registrado casos en septiembre y mayo.

De la cronología de frentes fríos (Rodríguez et al., 1984), se puede apreciar que el promedio de afectación en el entorno de Cuba por cada temporada invernal es de unos 20 casos; la mayor frecuencia se presenta en los meses de diciembre, enero y febrero, localizándose el máximo en el mes de enero. Predominan los frentes clásicos (84 % de los analizados) de moderada intensidad. La frecuencia de afectación sobre el territorio de Cuba disminuye de Oeste a Este, considerando el 100 % en las provincias occidentales.

Para el análisis de la afectación de estos eventos meteorológicos sobre la densidad de pigmentos superficiales en el Caribe occidental y el Golfo de México, el área de estudio fue dividida en las Zonas I, II, III y IV. Debido a que la Zona I resulta muy extensa, a su vez se subdividió en I-a, I-b, I-c (Fig. 1).

Ciclones

Se analizaron las temporadas ciclónicas desde 1978 hasta 1986 y su afectación sobre el área de interés. Se usaron los mapas sinópticos y el libro de trayectorias ciclónicas del archivo del Instituto de Meteorología de Cuba (INSMET). Las particularidades de cada año se resumen a continuación:

1978 - Se formaron un total de 16 disturbios. De ellos, 5 se limitaron al estadío de depresión y 11 llegaron a ser ciclones tropicales (CT). La mayoría se desarrollaron en el Atlántico. No se registra ninguno en las áreas de estudio.

1979 - Aunque no fue una temporada muy activa (6 depresiones y 8 CT), tuvo afectaciones, en orden de importancia, en el Golfo de México, el mar Caribe y en la costa sur de Cuba. La mayoría se desarrolló entre la segunda mitad de agosto y la primera de septiembre. En el área de estudio, la afectación por zonas fue: 2 en la Zona I-a, 2 en la I-b, 1 en la I-c, 5 en la II, 3 en la III y ninguna en la IV.

1980 - Temporada muy activa (4 depresiones y 12 CT), con predominio de trayectorias en el Atlántico. En el área de estudio se registraron cuatro organismos: 2 en la Zona I-a, 2 en la I-b, ninguno en la I-c, 3 en la II, ninguno en la III y 1 en la IV. Se destaca la evolución del Huracán "Allen", uno de los más intensos del presente siglo, con vientos máximos de hasta 91 m/s. Atravesó las Zonas IV, I-a, I-b y II, alcanzando su mayor intensidad en el Golfo de México. Su tiempo de vida se extendió del 2 al 11 de agosto. Según referencias de otros huracanes estudiados, la huella fría de un huracán puede conservarse hasta veinte días después de pasado el organismo (Ballester et al, 1990) y si es de gran intensidad, hasta cincuenta días (Tunegolobes, 1976). Como a este huracán siguió una temporada invernal muy activa, es posible pensar que la huella de afloramiento de aguas profundas se sostuvo durante todo el invierno, influyendo en el notable aumento de la producción de pigmentos en las zonas estudiadas (máximo secundario de la Fig. 7).

1981 - Temporada muy activa en el Atlántico, con 6 depresiones y 11 CT. La afectación en el área de estudio fue débil, 3 en la Zona I-a, 1 en la I-b y ninguna en las Zonas I-c, II, III y IV. Como particularidad, se señala el comienzo de temporada en el mes de mayo, con un organismo que afectó la Zona I-a.

1982 - La temporada ciclónica fue débil (4 depresiones y 5 CT). En el área de estudio, solo se registró un caso en el mes de junio, en la Zona I-b del Golfo de México.

1983 - La temporada ciclónica fue aún más débil (3 depresiones y 3 CT). En el área de estudio, solo se registró un caso en el mes de agosto que afectó las Zonas I-c, I-b y II.

1984 - Temporada de mucha actividad en el Atlántico, con 4 depresiones y 12 CT, pero casi nula en el área de estudio, con una depresión en la Zona I-c.

1985 - Temporada muy activa (2 depresiones y 11 CT), con varios organismos en el Golfo de México. En las zonas de estudio, hubo la siguiente afectación: ninguna en la Zona I-a, 4 en la I-b, ninguna en la I-c, 2 en la II, 2 en la III y ninguna en la IV.

1986 - Débil actividad (3 depresiones y 6 CT). Sólo un CT en la Zona II.

 

Sistemas Frontales

Los sistemas frontales en el período 1978 - 1986 fueron analizados por los mapas sinópticos del archivo del INSMET. De la investigación realizada, se pudo notar que en las temporadas invernales 1980-81 y 1982-83 la incidencia de frentes fríos en la región se comportó muy por encima de la norma, con 48 y 43 casos respectivamente. Para 67 temporadas invernales analizadas, el promedio anual de frentes fríos que afectan el entorno de Cuba es 19.9. La incidencia por zonas se presenta en la tabla 7

Se debe señalar que aunque la temporada 80-81 tuvo más casos, en la 82-83 los frentes estuvieron mejor definidos desde el Golfo de México (Zonas II y I-b), pasando por los estrechos al Norte de Cuba y el Caribe noroccidental (Zonas I-a, I-c) y alcanzando con mayor frecuencia los mares al sudeste de Cuba (Zona III), donde la afectación es casi el doble del año anterior. Además, entre octubre de 1982 y marzo de 1983, se produjeron 19 bajas extratropicales en el Golfo de México que se desplazaron por latitudes más al sur que lo normal, ocasionando que su área de vientos máximos estuviera más cercana o sobre las áreas de estudio.

La distribución temporal de los frentes fríos por meses en la temporada 80-81 se comportó de la forma clásica, con el máximo de actividad en diciembre, enero y febrero. En la temporada siguiente (82-83), el máximo se prolonga hasta marzo. Además, ambas temporadas se extendieron hasta el mes de mayo.

Debido a la intensa actividad frontal de las temporadas invernales 80-81 y 82-83, en el entorno oceánico de Cuba se impuso la influencia de fuertes vientos, los que generan oleaje e intensa mezcla turbulenta vertical de las aguas, con el consiguiente ascenso de nutrientes y aumento de la densidad de pigmentos. Se ha comprobado que durante la ocurrencia de eventos ENSO disminuye la formación de ciclones tropicales en el Atlántico y aumenta la formación de bajas extratropicales en el Golfo de México (Gray, 1991). El aumento de la incidencia de bajas extratropicales y el hecho de que se desplazan hacia latitudes menores conduce al incremento de la influencia continental en el clima del Caribe occidental donde se intensifica la acción del viento y del oleaje. Es probable que el viento sea el elemento meteorológico determinante en los máximos de producción de pigmentos observados los inviernos y en específico para estas dos temporadas invernales. Esta situación fue muy destacada en la región durante el evento ENSO 82-83.

Variación de la temperatura superficial del mar

El período de 1978 a 1986 se caracterizó por el paso del estado térmico planetario a las anomalías positivas. En la publicación de la Organización Meteorológica Mundial (WMO, 1996), se reportan las anomalías de la temperatura superficial planetaria desde 1865 hasta 1995. Durante el período de estudio (1978-1986), las anomalías positivas tuvieron picos notables entre 1980 y 1981 del orden de 0,18° C y entre 1982 y 1983 del orden de 0,27°C. Se registraron eventos ENSO en 1977-78, 1982-83 y 1986-87. El caso del evento de 1982-83, ha sido el de mayor intensidad en el presente siglo (Kagan, 1996).

En las Figuras 8 y 9 se aprecia la variación estacional y la anomalía promedio anual de la temperatura superficial del mar (TSM) en la región desde 1979 a 1986. La variación estacional de la temperatura superficial del mar tuvo un valor medio de 27.53 °C, un máximo en agosto-septiembre de 29.00 °C y un mínimo en febrero de 25.84 °C. Los años de anomalías positivas ó calientes ocurrieron en 1980 y 1983 siendo el primero el más caliente con 0.289 de anomalía anual. El período significativo de anomalías negativas correspondió al segundo semestre de 1984 hasta octubre de 1986.

Durante el evento "El Niño" 1982-83, previo un intenso calentamiento del mar que abarcó el primer semestre de 1982, las aguas de la región alcanzaron temperaturas con anomalías positivas significativas a partir de diciembre de 1982 y durante todo 1983. En diciembre de este último año y en enero de 1984 ocurrieron los valores más altos registrados en toda la serie. La temperatura descendió bruscamente durante los primeros seis meses de 1984. Las condiciones hidroclimáticas en Cuba fueron severas durante este último episodio de El Niño, con reportes de grandes penetraciones marinas en el litoral habanero (Rodríguez et al., 1986), escasa presencia de algunas especies marinas en aguas cubanas y reportes de algunas especies de celenterados (medusas macroplanctónicas) de otras regiones del Caribe en la plataforma marina cubana (Hernández, Comunicación personal).

Hernández 1996 aplicó el análisis de correlación cruzada entre las anomalías de la TSM en la región de Niño 3 y las anomalías de la TSM en la región cubana. Se demostró una alta correlación (0.71) entre la temperatura superficial del mar de ambas zonas con 4 meses de retardo en la cuadrícula cubana respecto al inicio del fenómeno ENSO en el Pacífico. Esto concuerda con los 4-5 meses de defasaje señalado por Enfield y Mayer (1996) para la cuenca del Caribe.

La teleconección de estos fenómenos entre las aguas del Caribe y el Golfo de México con las aguas del Pacífico es debido principalmente a que la región en estudio está "conectada" bajo el régimen de los Alisios del NE y es forzada a reducir la velocidad del viento superficial asociado con los cambios en la troposfera alta inducidos por los acontecimientos de los eventos ENSO que ocurren en el Pacífico Ecuatorial. Los cambios en la velocidad del viento afectan las temperaturas en la capa mezclada a través de la evaporación y la transferencia de calor (Enfield y Mayer, 1996).

Evento ENSO

En la climatología moderna se reconoce que uno de los eventos más importantes que influyen en la variabilidad climática lo constituye la ocurrencia de eventos ENSO (El Niño - South Oscillation). Para el entorno geográfico de Cuba está demostrado que la ocurrencia de estos eventos generan anomalías notables en los principales elementos climáticos tales como presión atmosférica, lluvias y temperaturas extremas (Cárdenas y Naranjo, 1996 a). Estas anomalías obedecen a circulaciones atmosféricas también anómalas. Durante la ocurrencia de eventos ENSO cambia sensiblemente la actividad ciclónica en el Caribe, la frecuencia de ocurrencia de eventos meteorológicos intensos, la frecuencia de formación y afectación de bajas extratropicales en el Golfo de México y la frecuencia de frentes fríos.

El período en que se produce el máximo principal de la concentración de pigmentos en la región coincide con los meses previos y la fase de completo desarrollo del evento El Niño que tuvo lugar en 1982 - 1983. Este evento ha sido catalogado como el más fuerte de la presente centuria (Hanson y Maul, 1991).

Los fenómenos El Niño se caracterizan por las magnitudes que alcanzan las anomalías de la temperatura superficial del mar en diferentes regiones del Pacífico ecuatorial nombradas como Niño 1-2 (0°-10° S, 80°-90° W), Niño 3 (5° N - 5° S, 90°-150° W), Niño 4 (5° N - 5° S, 160° E - 150° W) y Niño 3-4 (5° N - 5° S , 120°-170° W). La Oscilación del Sur se caracteriza por la diferencia de presión entre Darwin (12.4° S, 139° E) en el norte de Australia y Tahiti (17.5° S, 149.6° W) en el Pacífico Sur, cuyas medias anuales de presión tienen una correlación de -0.79 (Trenberth,1984). En general, cuando se habla de ocurrencia de eventos ENSO, se infiere la ocurrencia simultánea de dos fenómenos de diferentes características, el fenómeno El Niño, de carácter oceánico y la Oscilación del Sur, de carácter atmosférico (Chen 1990).

Se ha escrito abundantemente sobre la relación existente entre la ocurrencia de los eventos ENSO y la aparición de anomalías en los patrones de precipitaciones sobre diferentes áreas geográficas de grandes magnitudes. Lyons (1990) refiere que las consecuencias de los cambios en la circulación atmosférica y oceánica en el Pacífico Tropical que se producen durante los fenómenos ENSO, tienen profundos efectos sobre el desarrollo de perturbaciones en el régimen de lluvias y del tiempo en general, de forma que las precipitaciones se hacen inusualmente activas en el Pacífico central y oriental.

Sin embargo, las perturbaciones climáticas que se producen como consecuencia de la ocurrencia de los fenómenos tipo El Niño no se limitan a la zona ecuatorial del Pacífico. Se plantea (Yazunari, 1987) que existen dos centros de comportamiento teleconectado con las manifestaciones de El Niño en el Pacífico Ecuatorial: uno ubicado en las latitudes medias del Pacífico Norte y otro sobre el Asia Central, alrededor de los 60°E. Este mismo autor señala que estas teleconexiones están fuertemente condicionadas por los sistemas de monzones en la región.

Rassmuson y Carpenter (1982), por su parte, anotan que las consecuencias climáticas de los fenómenos ENSO pueden tener incluso alcance global. En este sentido se han realizado numerosos trabajos. Hastenrath y Wolter (1992) señalan correlaciones positivas entre las precipitaciones sobre el Sahel africano y el índice de presión Tahití-Darwin, que es un elemento importante en el monitoreo de los ciclos de las Oscilaciones del Sur. Por otra parte, se han reportado, teleconexiones con los eventos ENSO hasta en latitudes tan altas como las de Groenlandia, en cuanto a la aparición de aguas anormalmente frías frente a las costas de esa isla durante la ocurrencia de dichos fenómenos (Stein, 1986).

En cuanto al Mar Intra-Americano, Hanson y Maul (1991) han demostrado que las anomalías positivas en las precipitaciones sobre La Florida y la ocurrencia de fenómenos El Niño se dan al unísono. Según estos autores, el 30% de la varianza de la variabilidad interanual de las precipitaciones se produce en el rango de frecuencias entre 6.3 y 5.2 que es similar al período de recurrencia más frecuente para el evento ENSO. Ropelewski y Halpert (1987) señalan que para el Caribe noroccidental y el Golfo de México, durante los eventos ENSO, se producen anomalías positivas de las precipitaciones que se extienden desde octubre del año precedente al Niño hasta marzo del año que lo sucede. En el caso particular del evento ENSO de 1982 -1983, Enfield (1989) y Canby (1984) reportaron precipitaciones inusualmente altas en el Sur de E.U.A. y en el norte del Caribe.

Estos elementos sirven de base para el establecimiento de una relación entre el fenómeno El Niño de 1982/83 y la alta concentración de pigmentos que se observó en este período en la región.

El inicio de ese Niño se reporta en mayo de 1982 por Cárdenas y Naranjo (1996 b) y en noviembre de 1982 por Silva (1988). No obstante Wyrtki (1985) señala como antesala del evento la aparición de anomalías positivas del nivel del mar de alrededor de 5 -10 cm en el Pacífico Occidental entre enero y marzo de 1982. Este mismo autor además plantea la ocurrencia de anomalías drásticas del nivel del mar (de hasta +17 cm) en julio de 1982. Este período coincide con el punto a partir del cual se inicia incremento de la curva de pigmentos observado en las zonas del Caribe y el Golfo de México (Fig. 7).

Para relacionar las variaciones de la concentración de pigmentos en las zonas en estudio y la ocurrencia de eventos ENSO, se correlacionó el índice empírico -INDI- de ocurrencia de fenómenos ENSO (Cárdenas y Naranjo 1996 b) y las Anomalías Mensuales de la Temperatura de la Superficie del Mar (AMTSM) (National Center of Environmental Predictions, E.U.A.) en las zonas del Pacífico Niño 1-2, Niño 3, Niño 4 y Niño 3-4 (ANIN12, ANIN3, ANIN4, y ANIN34), en el Atlántico Norte (5°-20° N, 30°-60° W) (ANNATL), en el Atlántico Sur (0°-20° S, 10°E -30°W) (ANSATL), en el cinturón tropical (10°S - 10°N, 0°-360°) (ANTROP) con las Anomalías Mensuales de Pigmentos por Zonas (PZ IJ) obtenidas de las imágenes CZCS (Tabla 8).

PZIJ = (PIJ - PclIJ) / PclIJ,

donde PZIJ es la anomalía de pigmentos en la Zona I para el mes J; PIJ es la densidad de pigmentos en la Zona I en el mes J; y Pcl IJ es el promedio climático de la densidad de pigmentos para la Zona I en todos los meses J entre 1978 y 1986.

INDI = - M AMTSM * M IOS (para M IOS <<0) y M AMTSM * M IOS (para M IOS >> 0),

donde AMTSM es la Anomalía Mensual de la Temperatura de la Superficie del Mar de una zona dada en centésimas de grados, IOS es el Índice de Oscilación del Sur y M es la media de los últimos 3 meses de cada índice.

En la Tabla 8 se observan altas correlaciones significativas existentes entre las anomalías de pigmentos en las zonas del Caribe y el Golfo de México estudiadas con las anomalías de temperatura superficial del mar en las zonas del Pacífico 3 y 34 (ANIN3, ANIN34), en el cinturón tropical (ANTROP) y con el índice empírico de ocurrencia de fenómenos ENSO -INDI-. Las Zonas I y II se relacionan mejor con la región 3 del Pacífico, la Zona III con la región 34 del Pacífico y la Zona IV con -INDI-. También se encontró correlación, con valor superior a -0.4 con el Índice de Oscilación del Sur -SOI-. Estas correlaciones sugieren que existe una fuerte relación entre la ocurrencia de eventos ENSO y la densidad de pigmentos superficiales en el Caribe y el Golfo de México.

Dada la fuerte relación existente entre estos fenómenos y la utilidad de poder hacer estimados de la densidad de pigmentos superficiales en la región con cierto adelanto, se calcularon las funciones de correlación entre las anomalías de pigmentos mensuales por zonas (PZ) en el Caribe y el Golfo de México con los índices ENSO (INDI y SOI) y con las anomalías mensuales de temperatura superficial de mar (AMTSM) en las regiones analizadas. Se calcularon defasajes de hasta 12 meses de adelanto. En las figuras 10 y 11 se muestran los gráficos de las funciones con mejores correlaciones (INDI y ANIN3).

Fig. 10.- Retardos de fase en el índice de correlación entre la anomalía mensual de pigmentos superficiales por Zonas en el Mar Caribe y el Golfo de México y el índice empírico de ocurrencia de eventos ENSO INDI.

Fig. 11.- Retardos de fase en el índice de correlación entre la anomalía mensual de pigmentos superficiales por Zonas en el Mar Caribe y el Golfo de México y la anomalía mensual de temperatura superficial del mar en la región 3 del Pacífico ANIN3.

Puede verse que, al menos con 3 meses de antelación, las correlaciones de estos índices ENSO con las anomalías de pigmentos son lo suficientemente grandes y significativas como para hacer inferencias respecto al comportamiento posterior de las densidades superficiales de pigmentos en las zonas descritas.

Como se mencionó antes, el contenido de pigmentos superficiales en el océano puede variar por varias causas, entre ellas, el incremento de la mezcla vertical de las aguas que introduce nutrientes en las capas superficiales provenientes de las más profundas. En este sentido, resulta evidente la relación con los fenómenos meteorológicos que generan incremento en el régimen de vientos, oleaje y precipitaciones como los ciclones tropicales, los sistemas frontales y las bajas extratropicales. Durante el período analizado estos factores contribuyeron decisivamente a la fertilización de las capas superiores del Caribe y el Golfo de México. Las anomalías descritas están relacionadas con la ocurrencia de un evento ENSO de gran intensidad en 1982-83. Este evento trajo consecuencias catastróficas para la productividad primaria en el Pacífico Oriental. Según Chávez y Barber 1985 las pérdidas de biomasa por este concepto "en los 300 días que duró el evento" fueron de alrededor de una gigatonelada, pero en cuanto a concentración de pigmentos se refiere, sus consecuencias para el Caribe Occidental y el Golfo de México fueron de signo inverso.

CONCLUSIONES

- El análisis del comportamiento de la concentración de pigmentos registrados por las imágenes del CZCS confirma la estacionalidad reportada para el Golfo de México y el mar Caribe occidental, con máximo durante el invierno y mínimo durante el verano. La mayor producción de pigmentos de clorofila en el período invernal se corresponde con el incremento de los sistemas frontales que influyen en el aumento de la turbulencia vertical por inestabilidad dinámica y térmica.

- En la región estudiada existen zonas con comportamientos de la densidad de pigmentos superficiales bien diferenciada entre ellas y que responden a características hidrometeorológicas y oceanográficas particulares. Se identificaron 4 zonas: Zona I al sudoeste de Cuba, Canal de Yucatán, y de la Florida, asociada al sistema de corrientes al sur de Cuba, Corriente de Yucatán, Corriente de Lazo y Corriente de la Florida; Zona II en la región central del Golfo de México; Zona III en la región oriental de Cuba, asociada al sistema de corrientes del Paso de los Vientos y las aguas del mar de los Sargazos; Zona IV en el Caribe Central al sur de Jamaica y la Española.

- Los rangos de variación de la densidad de pigmentos son más acentuados para el Golfo de México que para el Caribe occidental, aumentando de Este a Oeste y de Sur a Norte, debido a:

(1) La diferencia en la estratificación térmica de las aguas en las diferentes zonas que determina la riqueza de nutrientes en la capa fótica.

(2) La intrusión de aguas menos ricas del Caribe Occidental en el Golfo de México a través del Canal de Yucatán (Corriente de Lazo y giros a ella asociados).

(3) El aporte de aguas ricas en nutrientes del Río Mississippi (Thomas et al., 1960).

(4) La mayor influencia de frentes fríos continentales y bajas extratropicales en el Golfo de México que provocan movimiento vertical y aumento de los nutrientes de las aguas superficiales.

- El valor promedio anual de la densidad de pigmentos en el Golfo de México fue entre 0.10 - 0.13 mg.m-3, con un máximo promedio durante el invierno entre 0.17- 0.20 mg.m-3 y un mínimo promedio en verano entre 0.075 - 0.095 mg.m-3.

- En el Mar Caribe, durante todo el año hay un mínimo de concentración de pigmentos, localizados alrededor de 15° N y 78° O que oscila entre 0.05 - 0.08 mg.m-3. Los rangos de variación aumentaron hacia el Este y el Oeste de este mínimo, con máximos al Sur de Puerto Rico e Isla La Española en la segunda mitad del año. Estas variaciones están asociadas al transporte de aguas del río Orinoco con elevado contenido de nutrientes y máximos en las zonas de surgencias de aguas profundas con gran cantidad de nutrientes reportados al Norte del Golfo de Honduras y al Norte de las costas de Venezuela y Colombia.

- En el Norte del Caribe Occidental, al Sur de la Isla de Cuba los valores promedios de la concentración de pigmentos oscilaron alrededor de 0.07 mg.m-3 con un máximo en invierno y un mínimo en verano de 0.11 y 0.06 mg.m-3, promedio respectivamente.

- La zona con menor valor y rango de variación en la concentración de pigmentos fue: el Atlántico Occidental incluyendo el Paso de los Vientos y la región oceánica al Norte y Sur de la parte oriental de Cuba. Esta zona registró un valor promedio de 0.07 mg.m-3 y un rango de variación de 0.08 mg.m-3 asociados a la intrusión de aguas con muy pocos nutrientes provenientes del Mar de los Sargazos que atraviesa por el Paso de los Vientos.

- Se observaron dos máximos notables en la densidad de pigmentos en 1980-81 y 1982-83 en el Caribe occidental y el Golfo de México. Existe relación entre la variación temporal de este parámetro y la ocurrencia de fenómenos meteorológicos intensos como los ciclones tropicales, los sistemas frontales y las bajas extratropicales. Estos fenómenos generan incremento en el régimen de vientos, oleaje y precipitaciones que aumentan la mezcla vertical de la capa fótica y la fertiliza por la entrada de nutrientes de las capas más profundas. En el período 1980-81, ocurrió en el área una intensa temporada ciclónica con la influencia del huracán "Allen" (uno de los más intensos del siglo) a lo que le siguió una activa temporada invernal. En el segundo caso, se intensificó la acción de los sistemas frontales y bajas extratropicales, debido a la presencia del evento ENSO.

- Existe teleconección entre el evento ENSO 1982-83 y la variación temporal de pigmentos superficiales en el Caribe occidental y el Golfo de México. En este sentido, se comprobó un aumento significativo de la cantidad e influencia de sistemas frontales y bajas extratropicales en la región. Además, se comprobó una correlación significativa entre índices de ocurrencia ENSO y series de datos de anomalías de la temperatura superficial del mar en zonas del Pacífico generadoras de El Niño, del Atlántico y el cinturón tropical con la densidad de pigmentos superficiales en zonas del Caribe occidental y el Golfo de México.

- Se observó coincidencia de fase entre las anomalías de temperatura superficial del mar y las anomalías de pigmentos superficiales en el Caribe occidental y el Golfo de México.

- Los resultados obtenidos en las aguas oceánicas del entorno de Cuba permiten concluir que resulta imprescindible realizar una calibración adecuada de las imágenes del CZCS mediante mediciones simultáneas in situ de la concentración del fitoplancton y de su contenido de clorofila. Esto permitirá establecer relaciones cuantitativas de éstos parámetros en diferentes épocas del año.

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