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Pregunta: G9) ¿Cuántos relámpagos ocurren en los ciclones tropicales?

Contribuido por Chris Landsea

Sorprendentemente, no muchos relámpagos ocurren en el núcleo interno (entre cerca de 100 km ó 60 mi) del centro del ciclón tropical. Solamente cerca de una docena o menos del tipo de relámpago nube-a-tierra se realizan cada hora alrededor de la pared del ojo de la tormenta, en un contraste marcado a un complejo convectivo de mesoescala sobre tierra en las latitudes medias, el cual se le puede observar una tasa de relámpagos de más de 1000 por hora mantenido por varias horas.

La pared del ojo del huracán Andrew tuvo menos de 10 rayos por hora desde el tiempo en el que pasó sobre las Bahamas hasta después que tocó tierra a lo largo de Luisiana, seguido de varias horas sin ningún relámpago de nube-a-tierra (Molinari et al. 1994). De todos modos, los reámpagos pueden ser más comunes en el núcleo externo de las tormentas (mas allá de cerca de 100 km ó 60 mi) con una taza de rayos en el orden de 100 por hora.

Esta falta de relámpagos en el núcleo interno es debido a la naturaleza relatívamente débil de las tronadas y tormentas eléctricas en la pared del ojo. Debido a la falta de calentamiento en la superficie del océano y la naturaleza del "centro caliente" de los ciclones tropicales, hay menos flotabilidad disponible para producir una corriente de aire ascendente. Las corrientes débiles de aire ascendente carecen de agua super enfriada (por ejemplo, agua con una temperatura de menos de 0° C ó 32° F) lo cual es crucial para cargar una tormenta eléctrica mediante la interacción de los cristales de hielo en la presencia de agua líquida (Black y Hallett 1986). Los relámpagos más comunes en el núcleo exterior ocurren en conjunto a la presencia de bandas de lluvia activamente convectivas (Samsury y Orville 1994).

Una de las interesantes posibilidades que recientes estudios de relámpagos sugieren, es que los cambios en el número de relámpagos en el núcleo interior - a pesar de que el número de relámpagos es usualmente bastante bajo - podrían proveer una herramienta de pronóstico útil para la intensificación de los ciclones tropicales. Black (1975) sugirió que las explosiones en la convección del nucleo interno, las cuales están acompañadas por incrementos en la actividad eléctrica, podrían indicar que el ciclón tropical próximamente va a comenzar una etapa de intensificación. Los análisis de los huracanes Diana (1984), Florence (1988) y Andrew (1992), así como una tormenta tropical sin nombre en 1987 indican que esta observación es verdad (Lyons y Keen 1994 y Molinari et al. 1994).

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