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Pregunta: C5a) ¿Por qué no intentamos destruir los ciclones tropicales llenándolos con yoduro de plata?

Contribuido por Chris Landsea

Durante un par de décadas, la NOAA y su predecesor trataron de debilitar huracanes dejando caer yoduro de plata – una substancia que sirve como un núcleo de hielo efectivo - dentro de las bandas de lluvia de las tormentas. El proyecto STORMFURY, como fue llamado, propuso que el yoduro de plata pudiera intensificar las tormentas en las bandas de lluvia por medio de la congelación de las gotas en el estado de sobrefusión, así dejando salir el calor latente de la fusión y ayudando a que una banda de lluvia creciera a expensas de la pared del ojo. Con una convergencia debilitada hacia el ojo, los vientos fuertes del núcleo interno también se debilitarán bastante. Fue una idea muy buena, pero al fin, tuvo un error fatal: no hay suficiente agua en el estado de sobrefusión disponible en las celdas convectivas de un huracán - la flotabilidad de estas celdas convectivas en el huracán es relativamente pequeña y las corrientes ascendentes correspondientes también son pequeñas comparadas a áquellas observadas en una súper o multicelda de latitudes medias. Las pocas veces que se llevó a cabo el proyecto y se pudo ver una reducción de la intensidad, fue sin duda, debido a lo que ahora se le conoce como "ciclos de reemplazo de la pared del ojo"

concentric eyewalls
Doble Pared del Ojo de Tífon Paka

Los ciclos de reemplazo de la pared del ojo ocurren naturalmente en ciclones tropicales intensos (vientos > 50m/s [100 nudos, 115mph]). Cuando los ciclones tropicales alcanzan esta intensidad, usualmente - pero no siempre - tienen un ojo y radio de vientos máximos que se contrae a un tamaño muy pequeño, cerca de 10 a 25 km [5 a 15 mi]. En este momento, algunas de las bandas de lluvia más afuera pueden organizarse en un anillo externo de tormentas que se mueve lentamente hacia adentro y le roba a la pared del ojo interior su humedad y el impulso que tanto necesita. Durante esta fase, el ciclón tropical se está debilitando (e.j. los vientos máximos disminuyen un poco y la presión central sube). Eventualmente la pared externa del ojo reemplaza a la del interior completamente y la tormenta puede tener la misma intensidad previa, o en algunos casos, puede ser mucho más fuerte. Un ciclo de reemplazo de la pared del ojo ocurrió durante el huracán Andrew (1992) antes de que llegara a Miami: el huracán alcanzó una intensidad fuerte, después formó una pared externa alrededor del ojo que se contrajo ocurriendo un debilitamiento pronunciado y cuando la pared externa del ojo reemplazó completamente a la primera, el huracán se volvió a intensificar.

Así, la naturaleza lleva a cabo lo que la NOAA esperaba hacer artificialmente. No es de extrañar que se creyó que los primeros experimentos fueron todo un éxito. Para aprender más sobre el proyecto STORMFURY puede leer Willoughby et al. (1985). Para aprender más sobre los ciclos de reemplazo de la pared del ojo, puede leer Willoughby et al. (1982) y Willoughby (1990).

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